
Las navidades nos pueden traer sorpresas. Uno siempre recibe algún regalito. A veces son cosas lindas, otras veces son cosas solo útiles, y otras veces son... son sorpresas increíbles.
Como a una amiga mía, que la suegra le puso abajo del arbolito una bolsita con su regalo. Al momento de abrirlo, ¡oh, sorpresa!, era un hermoso y muy práctico felpudo! Uno puede imaginar un felpudo tipo película yanquie, hermoso, mullido, de suaves colores y con una leyenda impresa que dice "Bienvenidos", ¿verdad?. Bueno, no era este al caso. Era un felpudo común y corriente, envuelto en la bolsa del super en el cual fue comprado.
No soy psicóloga, ni creo que haga falta serlo para imaginar las mil y un connotaciones que este regalo tiene.
La Navidad de ese año, mi cuñado recibió debajo del arbolito, 10 paquetitos pequeños, todos iguales. En cada uno había 3 pastillas de Vape usadas.
No se por qué, pero, hombre de poco sentido del humor, me miraba seriamente a mi. ¡A mi! ¡Qué soy un angelito!
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